viernes, 4 de julio de 2014

6ta clase de inglés:Los niños en nuestro colegio


Desde ya hacía unas cuantas semanas antes que nos habían avisado que nuestros alumnos de Llanavilla vendrían a nuestro colegio. La verdad que esperaba con ansias ese día. Tenía pensado usar todo el material multimedia para enseñarles a los niños y niñas videos y otras actividades que en su colegio no podían disfrutar. Por otro lado tenía miedo que algo malo pase en aquella ansiada clase. Tenía miedo de que cuando lleguen abusen de nuestra confianza. Lo sé, son solo niños, pero temía que cuando lleguen no nos hagan caso y solo nos utilicen para poder hacer lo que ellos querían. Quería hace clase pero a la misma vez quería conocer mucho más de su desempeño como alumnos. A unos días del gran encuentro, Piero, quien es el líder general de todas las comunidades de nuestro salón, nos aconsejó que lo más apropiado para la sesión siguiente era que juguemos y hagamos dinámicas con ellos ya que íbamos a estar cuatro horas con ellos y ellas .Queríamos hacer clase y un par de dinámicas (como siempre), pero Piero tenía razón. Era mucho mejor aprovechar el espacio del colegio para que tengan un bonito recuerdo de cómo verdaderamente somos.
Se compromete y se esfuerza y Organiza actividades y Trabaja en comunidad
Ya con algunas indicaciones previas para el sábado la mini comunidad en la que yo estaba integrada acordamos una reunión (después de las clases en nuestro colegio) para así planificar todas las actividades que íbamos a hacer. El día de la reunión resulto que todos los que conformábamos nos quedamos. Esa fue una de las únicas veces en el que todos y todas nos reunimos sin la ausencia de uno. Percibí que todos nosotros teníamos emoción por esa sesión. En la reunión observamos en una lista a  todos los alumnos de los grados al que enseñábamos, que ya habían confirmado su asistencia .Entre ellos estaban Edwin-aquel niño que no había venido desde la primera clase- y Jordan quien nunca había venido a las clases. Además de los gemelos Mozombite que solo habían venido a unas dos clases. El problema que se nos formuló con tales alumnos fue que a ninguno de ellos se les había tomado ni una práctica, además de que no tenían nota en participación ni mucho menos sabía lo que habíamos enseñado en las clases. Decidimos entonces que conversaríamos con ellos, orientándolos con ayuda prácticas no calificadas. Por otra parte acordamos en hacer una loncheritas para cada uno de nuestros alumnos para que sea como su refrigerio. Yo me ofrecí a organizar una actividad de una duración corta para enseñarles los números hasta el seis mediante un dado y de premio darles un stickers a todos. En la anterior visita me di cuenta que les encanta los stickers. Además acordamos que utilizaríamos primero el campo de juegos de inicial (para iniciar con una dinámica), el tablazo (para jugar futbol y básquet con todos ellos) y el salón de cuarto “D “para hacer la mini-clase de los números. Ya estaba todo planeado así que solo faltaba esperar.
Ya era sábado y el gran día había llegado. Compré 3 planchas de stickers y tomé el primer micro que se cruzó frente a mí para llegar temprano a armar las loncheritas con mis compañeros. Felizmente llegué a tiempo para realizarlas. Lidera con inspiración. Del mismo modo quería dejar el material para la clase en el salón que escogimos, pero nos dimos con la sorpresa que el salón estaba cerrado y nadie tenía la llave .A pesar de todo solucionamos el problema y conseguimos un salón de un profesor voluntario. Después de eso nos dieron la indicación de que los buses con los niños ya habían llegado. Mientras los buses se estacionaban veía por las ventanas las cabecitas de todos ellos que nos miraban diciéndonos hola. Me acerqué a uno de los buses para ver en cual estaban los niños al que mi equipo enseñaba, ahí vi a Ignacio. El con su sonrisa de siempre me dijo hola, le respondí con lo mismo. Ya con todos los niños reunidos, tomamos la asistencia e indicamos a quienes les faltaba tomarse la práctica. Notaba nuevas caras entre ellos el de Jordan. Parecía incomodo, es decir, un poco fastidiado. Creo que no venía a las clases porque pensaba que igual los olvidaríamos y que finalmente solo íbamos por una ayuda social .Él era uno de los más serios. Desde el primer momento en que se formaba un alboroto, él levantaba la voz y llamaba la atención a todos para que hagan silencio; era el maduro de la clase .Mientras hacíamos la primera dinámica me di cuenta que él en realidad era el Presidente del salón y que el motivo mayor por el que vino fue para mantener el orden.Trabaja en comunidad y Sentir con la Iglesia y el mundo. De repente pensaba que solo íbamos por pena; sin embargo de lo que estaba segura era de que era un niño que realmente sabía lo que ocurría en su realidad ¿Hasta qué punto los niños son muy jóvenes para enfrentar problemas que no deberían preocuparles? O si esto es bueno o malo para ellos. Asimismo, saliendo un poco de lo que ocurría con Jordan, me di cuenta que mi relación con las únicas niñas de los dos grados no era tan apegada .La verdad es que quiero que aprendan en serio, es por eso que con no he podido hablar con alguno de los niños y ni menos con alguna niña. Siempre suelo ponerme en el lugar del otro cuando hago algo, es por eso que me costaba hablar con ellas porque no quería que se sientan intimidades ni que piensen que solo les hablo porque siento pena de ellas. Y es que lo primero que hicieron las niñas cuando salieron del bus fue buscar a Karen una de las integrantes de mi mini comunidad. La única que vino hacia mí fue Elaisa quien era nueva en el colegio de Llanavilla y que estaba un poco excluida por las demás chicas. Ella era muy callada pero era una dulce niña.
Luego de terminada la primera dinámica, nos dirigimos al salón donde se suponía dictaría una mini clase. Llegamos al salón que por suerte conseguimos y me di con la sorpresa que la directora de Llanavilla supervisaría la clase.
Les entregamos los Quizes.Luego hice la clase de los números con ayuda de mi líder y otro compañero y mediante un dado que pedí prestado a una de mis amigas .Les dimos stickers y de ahí les preguntamos qué deporte querían jugar y la mayoría dijo futbol ya que la mayoría eran hombres. Vi las caras de las niñas y ninguna quería jugar futbol, más bien querían vóley. No quería separar al salón pero tuvimos que hacerlo. Entonces fui junto a ellas al baño. A todas les encantó .Pues sí, lo vieron y entraron felices .Les daba curiosidad como es que el papel toalla tenía un mecanismo que hacía que el papel se cortara .Estaban fascinadas por el baño al que voy todos los días en mi hora de colegio. Si hay personas que ven al baño como algo insignificante para Gabriela, Andrea, Elaisa, Maricruz y Treicy era realmente el baño del presidente. Salimos camino al coliseo de vóley. Para ellas el piso era como una pista de hielo, corrían hasta resbalarse sin golpearse. El coliseo resultó estar cerrado y fuimos donde estaban los chicos. Las chicas entonces me empezaron a preguntar sobre donde estaba Karen .Les dije que estaba tomando fotos pero igual la querían de vuelta. Hasta ese momento me preguntaba que es que hacía para ser tan estimada. Así que mientras esperaba que termine el partido de futbol me puse a conversar con ellas. Les pregunte cuando eran su cumpleaños y yo les dije el mío .La verdad es que fueron unas de las primeras personas que no se asombraron de que mi cumpleaños cae el 31 de octubre. Durante nuestra conversación vi que Gabriela se alejaba de nosotras así que deje a las demás con Karen que ya había llegado. Me contó que tiene una hermana menor, que sus abuelos son de provincia y que su curso favorito es  Matemática .Ahí recordé que el otro día vi una noticia que decía que el puente que está al frente del colegio de Llanavilla estaba seriamente dañado y que en cualquier rato se puede caer. Le pregunté si sabía de eso, ella me dijo que sí. Mientras me hablaba veía que se colgaba entre los tubos de los bancos del tablazo, eso me hizo decirle lo siguiente: Yo también hacía lo mismo de pequeña y solía decir que en esos momentos me sentía como un pollo al brasa amarrado a un tubo. Gabriela se mató de la risa, yo también reí, la verdad es que no me había acordado de eso durante mucho tiempo. Después de eso, volvimos con las demás. Por ahí vi a Jordan y a Renato que jugaba básquet junto a Rodrigo, uno de mis compañeros de comunidad. Vi en ese momento a Jordan feliz, sí lo estaba. Estaba que corría y corría sin perder el control. Vino hacia mí y me dijo: ¡Ay tú también eres de mi familia, eres flaquita como yo! y me abrazó. No me lo esperaba la verdad es que era el primer abrazo que recibía de todos mis alumnos. Conocerse, Aceptarse y Superarse: Me sentí rara, Jordan me había dado abrazo con tanta naturalidad, que recordé los abrazos de mi mamá. Tal vez la mayoría de mis alumnos me veían como la profesora mala que les cambiaba de sitio para que comprendan la clase, Jordan no lo veía así. Realmente él se daba cuenta que lo que hacía era para el bien del salón y que no lo hacía porque sea amargada. Más bien a cada rato me decía que en realidad yo era buena. Ya casi al final les dimos la indicación para que tomen agua de los bebederos y que se laven las manos para luego darles las loncheritas. Aquello fue un alboroto primero porque les encantaron los bebederos y segundo porque todos se tiraron al piso como lo mencioné antes, con la diferencia que esta vez fueron todos los niños. Y es que todos amaban el piso .Recordé entonces que el piso que ellos tienen está lleno de tierra ¿Será que en realidad valoramos las cosas que tenemos? Siendo honesta me encantaría lo que verdaderamente experimenta las cabecitas de estos niños mientras muestran su asombro. Finalmente les dimos las loncheritas, a todos le encantó sobre todo a Kenedy, Andrea y Jordan. La reacción de Kenedy me impresionó ya que normalmente era un poco malcriado con nosotros .Sin embrago cuando vio lo que había dentro de las loncheritas nos empezó a dar las gracias y muchas gracias. Hubieron personas como Andrea que solo comieron un keke y lo demás lo guardo para su casa .Asimismo Jordan nos dio gracias, nos dijo que éramos los profesores más buenos y que le parecía genial que junto a las lecheras se les dé una pasta dental para su buena salud bucal .Seguido de eso los buses vinieron, nos despedimos (Elaisa fue la que se despidió de mí) y se fueron en rumbo a Llanavilla. Doy gracias a Dios de que tengamos el privilegio de poder liderar a estos niños ya que les sabremos enseñar el verdadero sentido de una simple carencia económica.