miércoles, 23 de septiembre de 2015

El camino más largo

Maraton 10k

Nunca fui fanática de los deportes. Prefiero quedarme sola en casa, viendo películas y comiendo canchita, que salir a jugar un partido de vóley o de futbol. Esto era en sí un inconveniente para la longeva tradición que mi colegio tiene hasta el día de hoy: la maratón 10K. Desde que entre a mi colegio con solo 4 años de edad, veía como año a año una promoción de quinto año llegaba con una antorcha a la inauguración de las olimpiadas. Ahora era mi turno. Todavía no podía creer que yo iba a ser la que correría y no sabía cómo lo iba a lograr. Todas en su mayoría las mujeres, decíamos que no la íbamos a hacer y que para eso estaba el bus, el cual nos acompañaría durante todo el trayecto de la maratón. Sin embargo estoy segura que -al igual que yo- dentro de nosotras decíamos que haríamos lo que sea para poder llegar a la meta.

Es por eso que todos acatamos a los entrenamiento previos que nuestro colegio recomendó. Recuerdo que en el primero de ellos nos enseñaron como nos debíamos de hidratar antes, durante y después de la maratón. Y es que era todo un proceso el de tomar agua unas horas antes o el de tomar una cantidad limitada de rehidratantes. Luego de ello empezaron los entrenamientos físicos. Una vuelta, dos vueltas, tres vueltas, cuatro….vueltas a la cancha. Así fue como cada día de entrenamiento todo terminábamos matados y con las piernas temblorosas. Más aún me acuerdo que en el segundo entrenamiento –durante el cual trotamos por casi todo el colegio- terminé con dolor de cabeza y mareada. Fue muy raro, nunca había sentido esa sensación. A penas lo sentí, fue en la miss de Patty de cultura física y le dije: Miss estoy mareada, ¿es normal? Ella me miró y me dijo:(Asintiendo con la cabeza)…Si es que no realizas ejercicio hace tiempo, por supuesto. Fue en eso momento, por primera vez, donde evidencié los estragos que dejaba en mi salud el no realizar actividad física. Me había confiado durante todos estos años que en mí no iba a pasar nada, o más bien a surgir efecto el no hacer deporte.
Ya con el pasar de los días de preparación, junto a mis compañeras y compañeros fuimos fortaleciendo ese vínculo de ayudarnos mutuamente durante los entrenamientos. Sobretodo decidimos aumentar más días a la realización de estos, ya que el único día que entrenábamos eran los martes en el horario de educación física, por lo que sentía que no era suficiente. Propuse en conjunto con Adriana, una de mis compañeras, realizar recorridos a canchas y parques cerca de nuestras casas los domingos en la mañana. Gabriela, otra compañera también se animó. (Muestra perseverancia y compromiso personal en sus actividades) Emprende nuevos desafíos y desarrolla nuevas habilidades.

Al principio me costó ir a los entrenamientos que organizábamos por nuestra cuenta. Sin embargo con el tiempo me fui acostumbrando a este nuevo hábito. Cada vez me cansaba menos y me di cuenta que era una actividad relajante. Asimismo fue mejorando en mi resistencia y en mis tiempos. (Emprende nuevos desafíos y desarrolla nuevas habilidades.)

Pasado unas cuantas semanas, el día de la maratón se acercaba.  El día anterior a este evento, nos dijeron que teníamos que estar a las 8 y media de la mañana en la Puerta del Pentagonito (campo militar en el cual recorreríamos los primero 5 km). ; y así fue.

La mañana siguiente, llegué y me encontré con mis compañeros y profesores que nos acompañarían durante toda la maratón. Después de aproximadamente media hora, la caminata comenzó.Durante esta, al principio me cansé un poco por los nervios. Minutos después me fui tranquilizando, por lo que mi resistencia perduró. Luego de los 5 km, me sentí muy cansada, pero aun así no quise subir al bus que acompañaba a toda mi promoción en casos de emergencias. Trotaba y luego caminaba. Gracias a la ayuda de mis compañeros y compañeros pude seguir avanzando, y así 
poder cumplir la meta de llegar a nuestro colegio es perfecto estado. (Trabaja en colaboración con otras personas).

Cuando ingresamos al colegio, todavía faltaba otra meta: el de dar las dos vueltas a la cancha de nuestro colegio en frente de nuestros padres, chicos menores y de nuestros profesores. Esa fue la parte que más recuerdo, ya que recuerdo que corrí con todas mis fuerzas viendo al mismo a profesores que me habían enseñado cuando era pequeña; personas que me vieron crecer durante casi 10 años de mi vida escolar.

domingo, 13 de septiembre de 2015

La visita final .Adiós Llanavilla

BITÁCORA 3

Ayer fue la última salida de toda mi comunidad al colegio de educación primaria que nos ha recibido todos los sábados durante estos 2 años. Santa Rosa de Llanavilla no solo significa sus historias, sino los hechos que se hayan podido generar con esas historias que cada uno de nosotros hemos conocido.

Nos reunimos a las 7:45, salimos a las 8:00 y llegamos a Llanavilla a las 8:30.  Si bien la salida fue el sábado, todo comenzó desde el miércoles con la venta de canchita. Y es que, luego de miles de discusiones, votaciones y acuerdos, nos decidimos por el negocio que el año pasado iniciamos: Palomitas Agustinas. Todo esto con la intención de recolectar fondos para brindar mayores materiales que sirvan para la realización de clases más didácticas y confortables.

Fueron tres arduos días (miércoles, jueves, Viernes), en los cuales junto con Andrea, Elías, Daira, Edu, Oswaldo, Sergio, Adrián, Valeria, Gerald, Paloma y en fin mis otros compañeros nos quedamos todos los recreos para vender unas bolsitas de pop corn recién hechas al precio de 1 sol. Recuerdo que el primer y segundo día fue un caos. Totalmente desorganizados. SI bien en un primer instante habíamos decidido dividirnos las tareas y que cada uno se enfocaría en la suya, a la hora de la venta unos empezábamos bien, para que después a todo el mundo lo vieras sacando la canchita de la máquina de pop corn. Nuestros compradores también cada día fue creciendo. Al principio la mayoría de canchita la vendíamos entre nosotros y los salones vecinos. Solo venían de otros grados los hermanos menores de algunos de mis compañeros. Es por eso que junto a Andrea B, decidimos renovar la imagen de Palomitas. Nuevo logo, nueva publicidad. Debido a que las habilidades que tengo son en su mayoría creativas, diseñé el logo de manera muy simple y como me las se arreglar, este fue el resultado.(Propone y planifica las actividades)








Imprimimos la publicidad en blanco y negro e intercambiamos la publicidad artesanal que diseñamos el primer día en plena venta de canchita. El tercer día de venta de canchita rindió sus frutos. En el primer recreo, todo parecía estar normal, ya que el público era casi el mismo. Es por eso que junto a Daira y Elías decidimos salir a buscar clientes. Nos costó vender las 8 canchitas que habíamos llevado. Hicimos hasta que la gente se preste plata para comprarnos. (Trabaja en colaboración con otras personas) Solo una de las y los profesores al que le ofrecimos la canchita nos aceptó comprarnos una. Cuando terminamos de vender las 8 canchitas, regresamos al salón y Oh! Sorpresa había una cola inmensa esperando por su cancha. En ese momento nos sentimos motivados, después de que veníamos totalmente desalentados. Sin embargo nuevamente todo era un caos. Así que levante mi voz de bruja mala y empecé por barrer toda la canchita que había volado de las máquinas de pop corn, saqué a los individuos que sobraban y recomendé como deberían manejar la cantidad de sal que se le eche a cada canchita. (Muestra perseverancia y compromiso personal en sus actividades) En fin, todo salió bien.



Con todo y antecedente, llegamos a Llanavilla y no podía creer que sería la última vez a la que iría a dar clases. Nos avisaron a último momento que no tendríamos a todos los grados y que solo tendríamos a primero, segundo y tercer grado. Es por esto que algunos de mis compañeros optaron por realizar limpieza a algunos sectores del colegio. En mi caso, era de suponerse que lideraría la clase de 3ro junto con los demás de mis compañeros. Sin embargo, mis compañeros me recomendaron realizar la labor de tomar las fotos y grabar los videos que servirían para la creación del video CdD. En definitiva acepté. No es que no quisiera enseñar por última vez, sino que aprendía mucho más de mis estudiantes cuando hacíamos actividades al aire libre que cuando tenía las regulares clases de inglés, clases en las cuales siempre terminaba por llamarles la atención. No obstante, a muchos de mis compañeros les es mucho más fácil entablar una relación con los niños a través de las clases porque saben expresarse mejor, considero que aprendo aún mucho más cuando observo. Me encanta observar, pensar e imaginar. Cuando empecé a tomar las fotos, comencé por la limpieza que Nicolle, Gerald, Oswaldo, Darío, Valeria y Fabrizio realizaban al baño y a las ventanas de los salones, donde observé un gran trabajo de equipo. Hubo veces en las que les ayude pasándoles algunos utensilios de limpieza, como papel higiénico, el desinfectante y trapos. Luego entré a los salones.

¿En qué medida conocemos historias a través de Ciudad de Dios?

En el salón de primero, no todo parecía controlado. Tras una actividad al aire libre, Edú uno de mis compañeros acotó: Hoy los niños están más movidos que nunca, e igual de malcriados. Tal vez, esa haya sido la expresión más usada por mi persona. No es sea quejumbrosa, pero esa es la realidad, los niños no son santos. Entonces, ¿Cómo es posible conocerlos? Si bien durante estos dos años he podido evitar a esos niños, la expresión de Edú me hizo recordar los momentos en los cuales mi perseverancia disminuía, pero que aun así me arriesgada a poder hablarles. Y es que , los niños crean máscaras o más bien actitudes como sistema de defensa que no los deja ser ellos mismos. Cuando descubrimos esas actitudes, hemos conocimos historias.

¿De qué manera los buenos momentos pueden generar una comunidad?

Luego de salir de 1er grado, entré a mi salón: 3er grado. Estaban Paloma, Rodrigo, Valeria, Saori y Karen. Allí todo era mucho más calmado. Al ser los niños mucho más grandes, si quiera se daban cuenta que se les daba una indicación. Fue ahí donde recordé los grandes momentos que pude acontecer junto a mi comunidad. En el caso de ese salón, encontré que todos se entendían, se ayudaban, se ponían de acuerdo cuando un alumno le faltaba el respeto a otro y sobretodo se reían. Las risas son un gran ejemplo de que todo está bien y de que lo estarán por mucho tiempo. Recuerdo que junto a mi comunidad del año pasado, las veces en las que algo salía bien, servía para que en la otra sesión tengamos mucho más confianza, como fue la memorable visita de los niños a nuestro colegio.

¿Cómo influye nuestro proyecto en el bienestar social de la comunidad del colegio de Llanavilla?

Ya en el final de la visita, una de las mamás del colegio de Llanavilla se acercó hacia mí, preguntándome si le podría pasar las fotos de la limpieza hecha en los baños y en el desmonte de arena. Por supuesto que acepté, pero le pregunté por qué y ella me respondió que querían tener evidencias de que el responsable de la limpieza en el colegio no hacía su trabajo. Fue en ese instante que me di cuenta que estos proyectos (CdD) no solo trascienden en los niños - , sino que también a las mamás, profesoras y personal involucrado. En sí estamos ayudándolos a abrirse por brindar una educación mejor a los niños. (Considera las implicaciones éticas de sus acciones)


Y así fue, sin que me diera cuenta el sábado había acabado. Adiós Llanavilla.

N°DE PALABRAS: 1221