Ayer fue la última salida de toda mi comunidad al colegio de
educación primaria que nos ha recibido todos los sábados durante estos 2 años.
Santa Rosa de Llanavilla no solo significa sus historias, sino los hechos que
se hayan podido generar con esas historias que cada uno de nosotros hemos
conocido.
Nos reunimos a las 7:45, salimos
a las 8:00 y llegamos a Llanavilla a las 8:30.
Si bien la salida fue el sábado, todo comenzó desde el miércoles con la
venta de canchita. Y es que, luego de miles de discusiones, votaciones y
acuerdos, nos decidimos por el negocio que el año pasado iniciamos: Palomitas
Agustinas. Todo esto con la intención de recolectar fondos para brindar mayores
materiales que sirvan para la realización de clases más didácticas y
confortables.
Con todo y antecedente, llegamos a Llanavilla y no podía creer que sería la última vez a la que iría a dar clases. Nos avisaron a último momento que no tendríamos a todos los grados y que solo tendríamos a primero, segundo y tercer grado. Es por esto que algunos de mis compañeros optaron por realizar limpieza a algunos sectores del colegio. En mi caso, era de suponerse que lideraría la clase de 3ro junto con los demás de mis compañeros. Sin embargo, mis compañeros me recomendaron realizar la labor de tomar las fotos y grabar los videos que servirían para la creación del video CdD. En definitiva acepté. No es que no quisiera enseñar por última vez, sino que aprendía mucho más de mis estudiantes cuando hacíamos actividades al aire libre que cuando tenía las regulares clases de inglés, clases en las cuales siempre terminaba por llamarles la atención. No obstante, a muchos de mis compañeros les es mucho más fácil entablar una relación con los niños a través de las clases porque saben expresarse mejor, considero que aprendo aún mucho más cuando observo. Me encanta observar, pensar e imaginar. Cuando empecé a tomar las fotos, comencé por la limpieza que Nicolle, Gerald, Oswaldo, Darío, Valeria y Fabrizio realizaban al baño y a las ventanas de los salones, donde observé un gran trabajo de equipo. Hubo veces en las que les ayude pasándoles algunos utensilios de limpieza, como papel higiénico, el desinfectante y trapos. Luego entré a los salones.
¿En qué medida conocemos
historias a través de Ciudad de Dios?
¿De qué manera los buenos
momentos pueden generar una comunidad?
Luego de salir de 1er grado,
entré a mi salón: 3er grado. Estaban Paloma, Rodrigo, Valeria, Saori y Karen.
Allí todo era mucho más calmado. Al ser los niños mucho más grandes, si quiera
se daban cuenta que se les daba una indicación. Fue ahí donde recordé los
grandes momentos que pude acontecer junto a mi comunidad. En el caso de ese
salón, encontré que todos se entendían, se ayudaban, se ponían de acuerdo
cuando un alumno le faltaba el respeto a otro y sobretodo se reían. Las risas
son un gran ejemplo de que todo está bien y de que lo estarán por mucho tiempo.
Recuerdo que junto a mi comunidad del año pasado, las veces en las que algo
salía bien, servía para que en la otra sesión tengamos mucho más confianza,
como fue la memorable visita de los niños a nuestro colegio.
Ya en el final de la visita, una
de las mamás del colegio de Llanavilla se acercó hacia mí, preguntándome si le
podría pasar las fotos de la limpieza hecha en los baños y en el desmonte de
arena. Por supuesto que acepté, pero le pregunté por qué y ella me respondió
que querían tener evidencias de que el responsable de la limpieza en el colegio
no hacía su trabajo. Fue en ese instante que me di cuenta que estos proyectos
(CdD) no solo trascienden en los niños - , sino que también a las mamás,
profesoras y personal involucrado. En sí estamos ayudándolos a abrirse por
brindar una educación mejor a los niños. (Considera
las implicaciones éticas de sus acciones)
Y así fue, sin que me diera
cuenta el sábado había acabado. Adiós Llanavilla.
N°DE PALABRAS: 1221

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